martes, octubre 10, 2006

Delirios febriles

Hace poco oía que hay que saber cuándo dejar de apostar, para no perder todo lo conseguido.

Hace justo un año dejaba una gran empresa en favor de otra en crecimiento. En este tiempo he conocido nueva gente y aprendido muchas cosas, técnicas y no. Precisamente hoy se hacía oficial otra nueva apuesta: me voy al ITA. Es una apuesta, un riesgo. Puedo ganar, puedo perder.

No es lugar ni ocasión de balances y opiniones. Gracias a todos, allí me habeis dado un gran año, también en muchos sentidos. Espero que a alguien le quede también algún buen recuerdo mío, y que se me siga aceptando en esas actividades lúdico deportivas que no es que hagan de Cuales un sitio único, pero sí hacen de él un sitio más agradable.

Llegará un momento en que tenga que dejar de apostar, pero creo que ese momento todavía no ha llegado.