martes, agosto 19, 2008

Mi experiencia en la Expo 08 de Zaragoza

Resumen (principalmente) objetivo:
Marta y yo estuvimos tres días recorriendo la Expo. Al recinto se llega fácilmente en autobús. Nada más llegar hay que enfrentarse a la primera cola. Es ágil, desde primera hora están abiertas todas las taquillas.
El mejor plan al entrar un día es que una persona se vaya a la cola de España para sacar la entrada (1:30 aproximadamente) mientras otro se va a por un fast-pass para algún espectáculo o pabellón solicitado. Un fast-pass es una reserva. Sólo se puede tener uno en un momento dado -con la excepción de el de España, que no cuenta-, y caduca al pasar su hora.
El recinto es amplio, distribuido en dos alturas, y aunque haga un sol de justicia es relativamente fácil localizar zonas de descanso, sombra, fuentes o una barra para tomar algo.
Conviene llevar calzado cómodo y algo para sentarse en el suelo durante las colas. Para beber, un termo no está mal, pero es mejor congelar un par de botellas de agua pequeñas y usarlas para enfriar. Con una botella por cabeza y unas cervezas se hace el día.

Resumen (principalmente) subjetivo:
Los pabellones son muy desiguales. Hay algunos con montajes bastante meritorios (Japón, Alemania, Kuwait...) y otros que no son más que un pobre mercadillo.
En casi todos hay una tendencia desmedida a llenar metros y metros con paneles con toneladas de texto y documentales eternos. En mi opinión esto es una tontería. Hoy en día tenemos toda la información del mundo disponible fácilmente, poca gente va a pararse a leer paneles y paneles de pie en un pabellón. Igual los documentales. Además, muchos son de una subjetividad vergonzante. Recomiendo pararse un momento a leer y escuchar lo que hay en el de Vietnam. Ya no sé si su dirigente es presidente, rey o divinidad en la Tierra, porque el pabellón entero es de un autobombo y reverencia que realmente hace sospechar.

Mejor es poner un único montaje (como Japón u Holanda) que sea atractivo e interesante, sin necesidad de profundizar demasiado. Quien lo vea y le guste seguro que más adelante se documentará por su cuenta. El caso más dramático de esto es el pabellón compartido de América Latina. Es un collage de videos y paneles. Entramos, pasamos por todos, nos tomamos un café, y salimos, sin pararnos apenas en nada, como cada persona que entraba allí. Eso sí, las fotos hay que admitir que eran muy buenas.

Quien quiera comprarse un televisor plano o un proyector, que vaya. Los hay de todos los tamaños y colores. Apostaría a que los mayores patrocinadores son Sony, LG...

Recomendaría ir a todo aquel que viva cerca o pueda evitar tener que costearse el (carísimo en estas fechas) alojamiento. No está mal, pero no es nada del otro mundo. Es bastante triste que una de las cosas que más le gusta a la gente sea una película en 3D que ponen en Kuwait, de las de gafas de colores de toda la vida.

Lo mejor, sin duda, los espectáculos en vivo. La cabalgata diaria del Circo del Sol, el Hombre Vertiente, el espectáculo del Iceberg, etc., son cosas únicas que no vas a poder ver. La mayoría de los países traen artistas que realizan actuaciones. Vimos alguno de Corea, Nepal... Además, todas las noches se programan conciertos y teatro.

Tampoco está mal poder probar productos extranjeros. En Lituania no se han andado con tonterías. Han puesto agua cayendo en el medio del pabellón, una barra de bar, y tres televisores con imágenes del país. Su pabellón no tiene más, pero suele estar lleno y con buen ambiente, la cerveza está bastante buena. En el restaurante de Alemania se come muy bien a un precio razonable.

Quien quiera ver imágenes puede ir viendo las fotos de la Expo de Zaragoza que voy subiendo a Flickr.