domingo, marzo 28, 2010

Érase una vez... una línea de código

Érase una vez... una línea de código

Una tonterida que se me ha ocurrido y que espero que al menos saque una sonrisa a quienes se sientan identificados con malos días y Malas Líneas de Código

Había una vez un buen programador, de los que se saben atajos en Eclipse, de los que leen libros, de los que no tienen miedo a los manuales de referencia. Pero ese programador tenia un mal día. Tras meses haciendo horas extras su novia se cansó y le dejó, e hizo la Mala Línea de Código. Y no vio que no era buena, e hizo commit.

Había una vez un buen equipo de calidad, de los que prueban todo meticulosamente, de los que siguen los planes de pruebas, de los que automatizan, de los que componen buenas baterías de prueba, Pero ese equipo tenía un mal día. La noche anterior había sido la cena de la empresa que les subcontrataba, y se hizo larga, y dura, e intensa, y la mañana estaba siendo eterna, insufrible e improductiva. Y no siguieron correctamente el protocolo, y la Mala Línea de Código pasó inadvertida por sus manos.

Había una vez un buen lider de proyecto, de los que tratan bien a su equipo, de los que revisan las métricas, de los que verifican la cobertura de las pruebas, de los que saben atar en corto a los comerciales. Pero ese líder tenía un mal día. El disco duro estaba corrupto y había tenido que reinstalar el entorno, y su equipo había sido eliminado de la Liga de Campeones, y la leche del desayuno estaba cortada. Y no vio que las pruebas no cubrían la Mala Línea de Código y generó una nueva versión del producto.

Había una vez un buen responsable de sistemas de una compañía, de los que no abren la boca si no tienen claros los requisitos, de los que redactan especificaciones completas y coherentes, de los que preparan pruebas de regresión para evitar errores en los cambios de versión.. Pero ese responsable tenia un mal día. Le habían despedido a la mitad de su plantilla, la otra mitad cobraría menos y estaba enfadada, otros proveedores estaban con retraso, y le había salido un juanete. Y no ejecutó las pruebas de regresión con la nueva versión del producto, y la Mala Línea de Código fue desplegada en todos los sistemas.


Años más tarde una buena persona tenía un buen día. Se iba de vacaciones con su novia a otro continente, porque le acababa de tocar la lotería y se habían retirado del trabajo, y además habían amanecido más altos, más guapos y se querían más. Pero el avión en el que se montaron tenía un mal día. Un pájaro se sentó en un sensor que funcionaba correctamente pero parecía que no, así que se ejecutó por primera vez la Mala Línea de Código, que hizo su labor y el avión despegó sin tener que hacerlo, y en cuanto tomó altura todos los sistemas fallaron, y los de emergencia no fueron disparados, y se cayó al mar, lejos de islas que saltan en el tiempo y en el espacio, y mucho, mucho más al fondo que cualquier otro avión que nunca hubiese ejecutado una Mala Línea de Código.


Moraleja: no dejes que un mal día te estropee una línea de código. Mejor vete a casa y no la escribas.