martes, marzo 23, 2010

La última nota

Finalmente cambio de planes y comienzo la ronda de relatos con uno brevísimo que no era el que pensaba (que creo que es menos malo, así que mejor que no sea el primero).

La última nota

Una breve escena, apenas dos fotografías.

La luz del atardecer se vertía sobre el mármol del suelo a través de las grandes vidrieras. Tras los cristales, una bandada de pájaros escuchaba con atención. Lo que antaño fuese una biblioteca que, en respetuoso silencio, bullía de actividad, se había reconvertido a una sala de música.

En la antigua madera del mobiliario rebotaban las notas de su piano. La melodía había comenzado rabiosa, con fuerza, con Míriam vomitando sus entrañas a lo largo del comienzo de la pieza. Sin embargo, a medida que la fue desarrollando, la vida se apagaba con cada tecla. En algunos casos transcurrieron minutos entre nota y nota. La sangre había formado ya un charco bajo la butaca, resbalando desde las teclas, vertiéndose desde el desfiladero que era el piano.

Aquella obra maestra que nadie escucharía jamás fue la pieza más hermosa nunca compuesta.

Un cuervo rompió uno de los cristales y se posó sobre la mano inerte de la muchacha. Le arrancó la brillante piedra de su anillo y se fue por donde llegó. Al remontar el vuelo su ala golpeó en el piano, haciendo sonar la nota disonante que faltaba.