miércoles, marzo 24, 2010

Viaje a Camboya: 100321 Camino a Koh Chang

100321 Camino a Koh Chang

Cambio de tercio. Dejamos Bangkok y nos vamos a pasar un par de días a una isla paradisiaca. Bus + ferry que se come gran parte del día.

Me duelen los gemelos del día anterior :'(. Recorrer ruinas a 35-40 grados durante unas 5 horas, cargando con unos 5-7 kilos en la mochila no es muy sano. Total, para usar sólo el angular. Pero claro, en la habitación tampoco lo iba a quedar. Gajes de andar con una reflex a todas partes, qué se le va a hacer. Cuando empiece la temporada de festivales tendré que optimizar, pero para un viaje de tres semanas al otro lado del globo no tengo elección.

Perdonad la mezcla de tiempos verbales de todos estos días. Tres párrafos consecutivos pueden estar escritos a priori, durante y después, y no me voy a preocupar de homogeneizar. Mis esfuerzos de estilo los reservo para la novela con la que me retiraré a una playa como en la que estoy ahora ^_^.

El día comenzaba sentados en una acera de Bangkok a las 8 de la mañana, esperando a que nos viniesen a buscar para coger el bus. Tras recorrer unas cuantas calles buscando a gente que iba en el mismo trayecto, nos montamos en un bus con aire acondicionado (menos mal). Creo que fueron unas cinco horas de viaje, pero no me hagáis mucho caso porque me dormí buena parte de él.

Paramos a comer en el típico sitio en-medio-de-ninguna-parte junto una autovía. Lo habitual cuando en un viaje organizado hay chanchullos de “te traigo un saco de turistas, les cobras el doble y vamos a pachas”. Un par de platos de arroz y noodles, agua y a retomar el camino.

Cuatro horas después (Marta vio Duplicity durante el camino) llegamos al ferry que nos llevaría a la isla.

Tras una eterna espera y un eterno trayecto a la velocidad de la tortuga, llegamos a la otra orilla. Nos apelotonan a 14 personas en una especie de todoterreno/pick-up, con las maletas en el tejado, y a recorrer la isla. A Laura le tocó ir una buena parte del trayecto en la parte de atrás, fuera, agarrada a las barras, menudo miedo con las subidas, bajadas y derrapes... Tal es la orografía de la isla que una de nuestras maletas decidió que se bajaba en marcha... Otra maleta de mi hermana que no sobrevive ni dos viajes...

Nos bajamos los últimos, porque nuestro destino, Bam Bao, está en el otro extremo. 120 bahts la carrera. Y a andar, porque hasta el guest house, Cotton Cottage, tendríamos todavía una laaaaarga caminata arrastrando las maletas por caminos de tierra e inestables puentes de madera más caseros de lo que nos gustaría. “Larga” aquí no es más de diez minutos, pero tras unas 8 horas fuera de “casa” con este calor y sin podernos duchar, es largo.

Eso sí, al llegar vemos que el sitio merece la pena. Está en un lugar privilegiado de la isla, en la que por un lado de las cabañas podemos disfrutar de la salida del sol y por otro de la puesta. Ya veréis las fotos :-).

Tras descansar y una ducha, a cenar y tomar algo en el bar jugando al Ciudadelas :-). Con wifi, además, para sentirnos un poco menos lejos de la gente.

Breve chaparrón, que supongo que serviría para controlar un pequeño incendio que se creó cerca de las cabañas y la temperatura, y a dormir dentro de la mosquitera.