viernes, marzo 26, 2010

Viaje a Camboya: 100323 Disfrutando de Koh Chang (II)

100323 Disfrutando de Koh Chang (II)

Hoy va a ser día de relax y estrés. Relax porque hoy tenemos, probablemente por última vez en estas semanas, día de playa y tranquilidad. Estrés, porque tendremos que buscar y negociar nuestro pasaje para mañana, que dejamos la tierra de los Thais para pasar a Camboya.

Laura se ha quedado en los bungalows, así que Marta y yo nos hemos venido a la playa, al Ernie's, que nos ha caido simpático. Cocacola en bolsa de hielos para pasar el camino (15 minutos bajo un sol de justicia) y batidos de naranja y plátano (~1€ cada uno) para pasar el calor en la arena. Ahora estamos en una tumbona con una mesita para la oficina que me he montado aquí :-).

Acaban de pasar unos monjes budistas ataviados de la cabeza a los pies, ¡qué calor!. Uno nos ha pedido hacerse una foto con nosotros xD. Supongo que la curiosidad es mutua. Les he hecho unas foticos y les he dado la tarjeta para que me escriban y mandárselas :-).

Marta juega con el iPhone a uno de buscar las diferencias. Mientras yo pulo el relato “Volver a Gaea”, que comencé en el avión y espero publicar en el blog esta noche, la última en tierras tailandesas (*sigh*).

Acabo de terminar “Volver a Gaea”, lo que en el primer día comenté como “En el sexto folio ha llegado una idea que me gusta, Ñoña y típica, supongo, pero me gusta, Y al final de la hoja hay una decisión que tomar. ¿Final feliz o final triste? Ambos, conociéndome...”. Idea surgida de la escritura compulsiva, no basada en hechos reales :-) (nada salvo mi subconsciente, que supongo que siempre está ahí xD). Espero que bydiox, como buen juntaletras, me lo fuisile desde el cariño :-). Ya veréis (ya habréis visto, realmente, porque ese texto se publicará mucho antes que este) qué decisión tomé respecto al final. Lo que no sé si es bueno es dejar la moraleja explícita o mejor a gusto del lector.

Ahora, a comer. Noodles con soja y seafood, y verdura con cerdo y arroz. Que el picante está haciendo estragos en mi estómago.

Ernie está discutiendo con la familia. Supongo que a ella le salió rana, porque en el fondo él es el mantenido por ellas. Además, tiene toda la pinta de que su hija, que rondará los 10 años, está de camarera suya en lugar de estudiando...


En los pocos ratos que estos días me quedo solo (aún en compañía, a veces), estoy devorando con ferocidad “Amar la Trama”, el nuevo disco de Jorge Drexler. Me parece tan bueno que no puedo dejar de comentarlo aquí. Me parece un genio de la metáfora simple pero intensa, sutil pero contundente. Ya comenté aquí mismo lo que me maravillaba la metáfora central de “12 segundos de oscuridad”, y el nuevo disco mantiene, si no supera, ese nivel. Quizá se le podría acusar de repetir mucho esa estructura de repetición de causa y efecto, pero yo creo que es, sencillamente, su estilo, su firma (e incluso cita en esta canción que fragmento a continuación, diciendo “lejos de la noria de causas y efectos”.

Sirvan como ejemplo unos cuantos versos de “Aquiles por su Talón es Aquiles”:


Se es lo que se es,

lo que siempre se ha sido.

Se siente lo que se siente,

en el centro del centro silente,

tenga o no tenga evidente

sentido.

Y rara vez se es

tal y como se quiere

Se llora lo que se llora,

uno no elige de quién se enamora

ni elige qué cosas a uno le hieren.

(...)

La sed, aquella sed, la que el agua no cura,

la cruz de un presentimiento

que nos suelta a los cuatro vientos

con el mandamiento

de buscar a oscuras.

(...)


Son las diez de la noche aquí, y vuelvo a estar en un banco con los pies mirando al mar. Hace una brisa agradable, mucho mejor que estando en el suelo con cojines. Acabamos de hablar con nuestras respectivas familias vía Skype (me ven más ahora que cuando estoy en Valladolid). Marta está a mi lado quedándose medio dormida :-). Acabo de subir el primer relato de lo que espero sean muchos.

Ahora, a dormir, que mañana nos recogen a las 9 para ir a la frontera con Camboya. Antes de irme intentaré subir el nuevo día del diario de viaje y el nuevo relato. Próximo destino: Kampot.