sábado, marzo 27, 2010

Viaje a Camboya: 100325 Kampot (I)

100325 Kampot (I)

Hoy ha sido un día intenso. Lo he comenzado presenciando un asesinato. Ulises (el pequeño gatito del dueño de la casa) ha cazado a un pájaro que se había metido en el salón. He intentado abrir la ventana, pero para cuando lo he conseguido ya se había lanzado al cuello. Descanse en paz.

Laura ha venido a buscarnos en moto y nos hemos ido

(yo de paquete en un moto-taxi) al centro a desayunar a una cafetería de precios prohibitivos para los locales, pero que tiene el aliciente de que todo su personal es discapacitado (ciegos en su mayor parte). Epic Arts, se llama, y tiene un par en Kampot y sede en Londres (creo). Incentiva actividades artísticas con discapacitados y demás. Ser discapacitado en un país como Camboya tiene que ser difícil.

De ahí nos fuimos pateando al mercado central de la ciudad, un recinto bajo techo (más o menos) con un montón de puestos, generalmente de comida. Aquí se nota que esta no es una ciudad de turistas. Ni un solo puesto de souvenirs, y todos nos miraban divertidos.

Refresco para recuperar líquidos sudados y a un alquiler de motocicletas, que me voy a motorizar ^_^. Primera vez en mi vida que voy a conducir una moto, y va a ser en la otra punta del Mundo... La moto no es dificil de controlar, pero el tráfico aquí es.. digamos... caótico xD. Ellos se entienden muy bien entre sí, pero, digamos que no tenemos las mismas convenciones / respeto por las normas de tráfico.

Estábamos muy cansados (especialmente las chicas, que acusaban una mala noche y múltiples piicaduras), así que planificamos siesta. Nos fuimos a un bar próximo a la casa de Laura para tomar algo, comer, conectarnos a Internet y después irnos allí a echar una cabezada.

Antes de las 5 arriba, que se va el sol, y hay que ver las salinas. Kampot es atravesado por un río (más correcto sería decir que ha crecido alrededor de él, como todas las ciudades) próximo a la desembocadura, hasta el punto de ser salado. Hay campos en los que, de forma semejante a los de arroz, se “cultiva” sal. En puntos con muy poca profundidad se divide en sectores, que son “barridos” y se recoge la sal que se acumula en ellos. Estuvimos un buen rato haciendo fotografías a los que lo estaban trabajando, es posible que Laura haga un reportaje de su duro trabajo.

Al volver paramos en una boda (que después resultó ser de uno de los conductores de la empresa de Baptiste). A la novia no se la veía muy contenta (o estaba muy nerviosa), todo lo contrario que a sus abuelas. Aquí en general las bodas son acordadas por las familias, y los novios habitualmente ni se conocen hasta comenzar el proceso de casamiento. Ni siquiera hay una palabra en camboyano para “novio” o “novia”, ya que eso no existe (para bien o para mal xD).

A casa, que se hace de noche. Partida al billar de la casa del dueño, y a cenar de gambas y cangrejo por 3.5$ por cabeza. Obviamente a estos precios los “expatriados” no cocinan nunca, pero una buena parte de la población tampoco. Las calles están llenas de puestos de comida y restaurantes, y se puede comer por unos 30 céntimos de dólar.

De camino al restaurante, por cierto, nos encontramos con un funeral que llevaba de celebración desde el día anterior. Sí, dos días (como mínimo) de funeral, aquí celebran todo. Y se ve, el ataud está elevado en un cruce de carroza del Orgullo Gay y árbol de Navidad, todo dorado y con lucecitas. A ver si consigo hacer una foto.