martes, marzo 30, 2010

Viaje a Camboya: 100328 Camino a Siam Reap (Angkor)

100328 Camino a Siam Reap (Angkor)

Hoy tocaba madrugar, así que nos hemos anticipado a la música de la boda de ayer que, al igual que el día anterior, ha comenzado a sonar, puntual, a las 6, poco después que los gallos (que comienzan a eso de las 5). Esto es lo que tiene un pueblo :-).

Nos acabamos de montar en el autobús para Angkor. Tiene cortinillas estampadas y detalles decorativos floridos como la cocina de las abuelas, pero en colorido y dentro de un autobús. Qué horteras son, por dios.

En total son 11 horas de viaje aproximadamente, haciendo escala en Phnom Penh (aproximadamente :) ). En cosa de cinco y algo llegamos a laa escala, tras varias horas de llanto inconsolable de un niño. Hay cosas que son internacionales.

El el autobus viajaban, delante de nosotros, tres niñas musulmanas, fácilmente distinguibles por su cobertura de pies a cabeza. Le he pedido permiso a una de ellas para hacerle una foto y no me lo ha concedido. Es la primera persona con la que me ocurre en todo el viaje, una pena. Se ha pasado la mitad del trayecto sin dejarnos de mirar. Supongo que le causamos más curiosidad que la película de Jackie Chan que echaban en la tele.

No pensé que lo diría en este viaje, pero nos hemos congelado. Hemos tenido que tapar el aire acondicionado con las cortinas para no morir de una pulmonía.

Ahora mismo estamos saliendo de la capital hacia Siam Reap. Hemos comido en un chino junto a la estación (noodles con ternera, para no arriesgar), café y a proseguir el camino. Al arrancar se han puesto a repartir bolsas para vomitar, y casi todo el mundo ha cogido. Suponemos que, para empezar, será porque la carretera será poco mejor que una comarcal española (como ha sido casi todo el tiempo la que nos ha traído hasta aquí). Por otro es porque la mayor parte de los camboyanos no están acostumbrados a la velocidad. Alguien nos contaba (no diré su nombre) que cuando quería jugársela a algún camboyano que se lo mereciese, le metía en el coche y le ponía a 120km/h. Al parecer ni uno ha resistido, y alguno varias veces. Aquí el transporte estrella es la moto, para trayectos cortos. Más que eso les marea.

Al poco ya han caído varios. Y ahora, por variar, nos estamos cociendo, y eso es más difícil de tapar con las cortinas.

Como hoy no habrá mucho que contar, aprovecho para soltar otra de las curiosidades: la “bum gun” (en un bar ví esta curiosa denominación, ahora comprenderéis por qué). Supongo que por una deficitaria red de alcantarillado y de tratamiento de aguas fecales (y del agua en general, ni los de allí beben del grifo), en todos los baños encuentras un cartel que indica que no tires ningún papel por el retrete. Aquí el mecanismo oficial para limpiaarse el trasero es una pistola de agua. Una vez la usas, te secas y listo (y fresco :-) ).

Marta juega al Meteos como buenamente puede con los baches. Yo sigo escribiendo historietas.

Hemos llegado, el Babel es un guest house bastante maja. Pensábamos que tenía wifi gratis pero no, pero bueno, por lo demás es un hotel. He cenado hamburguesa de cocodrilo. Nada especial, pero tenía que probarlo ^_^.

Tras encontrar un bar con wifi para charlar con la familia vía Skype, a casa, que mañana será un día largo.