miércoles, marzo 31, 2010

Viaje a Camboya: 100331 Volviendo de Siam Reap a Phnom Penh

100331 Volviendo de Siam Reap a Phnom Penh

Estoy en el asiento 14º, último en el bus del trayecto Siam Reap Phnom Penh. Llevo dos días sin escribir, pero es que han sido agotadores. En resumen, madrugar templos templos comer templos templos volver cenar saludar a la familia dormir.

Siam Reap es una de las ciudades del mundo que más turistas recibe (proporcionalmente a resto de actividades especialmente), gracias a su privilegiada posición a unos 9 km de Ankgor, uno de los más impresionantes patrimonios de la humanidad de la UNESCO. Angkor es un conjunto de templos, en su mayor parte en estado ruinoso, que los reyes de la zona han ido construyendo en honor a los dioses. Como para contar algo mal no lo cuento, invito a todo aquel que esté interesado en el tema a que se documente (será por información hoy en día) , porque merece la pena. Lo que a continuación voy a contar es un conjunto de superficiales y superfluas sensaciones, recuerdos y curiosidades que hemos ido recopilando estos dos días de no parar. Para todo lo demás, Lonely Planet.

La visita clásica a los templos sugiere dos recorridos por Angkor, uno pequeño y uno grande, para hacer en dos días. Nosotros no habíamos preparado esta visita como se merece, así que confiamos en un guía/tuk tuk para hacer el recorrido como él considerase oportuno. Se llama Mot y es un camboyano muy majete que además sabe español (raro por aquí). El primer día hicimos el pequeño, pero al revés, acabando en Angkor Wat en vez de comenzando allí. Está bien comenzar allí si madrugas para ver la salida de sol, pero si no, me parece intereante haberlo hecho al revés, porque dejas lo mejor para el final.

Hablando de puestas y salidas de sol, no tenemos suerte en este viaje. Anochece y amanece siempre con nubes, todavía no hemos disfrutado de una buena fotografía, pese a haberlo intentado ya varias veces. Una pena.

Nos ha pegado el sol de lo lindo, me parece milagroso que no estemos quemados. Ha hecho un sol del que era imposible escapar ambos días. Botella tras botella de agua. Allí se pueden comprar en casi cualquier momento, porque por todas partes hay gente (demasiada, niños) vendiendo de todo. En general se venden a 1$ (4000 rieles) cada botella grande, pero si ofreces 2000 es muy probable que te la vendan también, y no es un ahorro despreciable con la cantidad de líquido que requieren los recorridos bajo el sol entre piedras.

Volviendo a lo del regateo, es odioso. El día anterior se me abrió la muñeca (mínimo percance con la moto), y andaba buscando un pañuelo para apretármela. Lo compré por 2000 rieles, habiendo comenzado él la puja por 3$... Comprendo que se quiera ganar dinero gracias a los turistas, pero pretender cobrar 6 veces su precio me parece exagerado (estamos hablando de un simple pañuelo de tela que tenía guardado en una bolsa en un rincón). Y así con todo. Lo malo de esto es que llega un punto en que constantemente tienes la sensación de que te intentan timar, y no ando nada lejos. En la guest house, preguntando por este trayecto, me sugirieron un minubus (una Traffic) por 10$ por cabeza. Le dije que me parecía caro, porque habíamos venido desde Kampot (recordemos, atravesar el país, 11h) por 11$, siendo aproximadamente el doble del trayecto, y me dijo que el autobús normal costaba 9$, sólo 1 menos. Sin embargo, preguntando donde hemos estado yendo a desayunar y cenar (teníanj wifi), en la misma calle, a un minuto escaso, el mismo trayecto, 5.5$... Conclusión: si tienes algo de tiempo para prepararlo y ganas para regatear y/o buscar alternativas, este es un viaje que se puede hacer muy barato.

Uno de los peores ratos producidos por esto del regateo y del mercadeo me ocurrió con unos niños. A primera hora de la tarde, cuando más pegaba el sol y todavía eramos de los primeros turistas que se aventuraban por los templos, al llegar a uno vi a unos niños jugando a tirarse con unas ¿lianas?, balanceándose en un árbol. Estuve con ellos un rato, sacándoles fotos y enseñándoselas (los niños por aquí se parten viéndose). Cuando nos íbamos a ir, para agradecerles el rato, les cogimos unas pulseras. Craso error. Si me hubiese ido sin más no habría pasado nada. Optamos por coger un par de cosas a un par de niños, pero el resto nos siguió acusándonos de que habíamos comprado a otros y a ellos no. Me confieso inutil para este tipo de situaciones. A otro le dimos algo de comida (lo que sugieren por todas partes), pero ni con esas se solucionó como me habría gustado. Nos quedaremos con sus juegos, supongo.

Japón debe estar vacío, todos los japoneses están aquí.

Se nota que éste es un turismo más “adulto” y de pelas. Éramos de los más jóvenes que andábamos por las ruinas (o eso quiero pensar).

Entrar a los templos no es barato (20$ el día) pero merece la pena. Sin embargo, hay otras cosas, como la ciudad flotante, que viene costando 15$, lo cual es un tanto robo (la Lonely Planet no utiliza la palabra estafa alegremente).

Parece que si no tienes una reflex no te dejan entrar al recinto. Nunca había visto tal proporción. Igual Canon regala viajes o algo así. Canon ownea a Nikon, por cierto. Mucha gente luciendo copito, cosa bastante inexplicable, en mi opinión, para fotografiar los templos, ya que te puedes acercar a los detalles todo lo que quieras, y con un tele así pierden bastante el encanto del entorno. Eso sí, por todas partes se veían 24-70s y 24-105s (L ambos). No era plan andar cambiando de objetivo constantemente, yo exploté casi siempre el angular o, en su defecto, el 24-105. Tengo unas ganas de ponerme con las fotos... Esperemos que no me falle el disco... Crucemos los dedos.

Merecería la pena haber leído algo sobre budismo e hinduismo antes de venir, aunque el conductor del tuk tuk también es una buena referencia. Si ya es complicado para nosotros entrar en una catedral y entender algo, a pesar de haber recibido una educación en un entorno cristiano católico, imaginaos lo que entiendes en un lugar que entremezcla historia y varias religiones y cultos.

Tienen un mito muy curioso denominado XXX por el cual hay una serpiente enroscada a una montaña y, cuando los dioses y demonios luchan entre sí en busca de la esencia de la inmortalidad, tiran de esta serpiente, haciendo que la isla gire, provocando que el mar se seque. Puedes encontrar esculturas y bajorelieves relativos a esto por todas partes. Al moverse las aguas generan también espuma, de la que salen las bailarinas XXX, que también están en cada piedra,

Una de las representaciones de shiva es linga, y es, literalmente, su falo. LOL. Lo siento, soy así de simple.

La representación de la mujer viene a ser cuatro lingas dentro de un cuadrado, con una especie de fuente en un lateral. A tradición hindú decía que para que una mujer se quedase embarazada debía beber de leche vertida en este ¿recipiente?. Debe ser la versión india de quedarse preñada en la piscina. La budista ha sustituido la leche por agua y quedarse embarazado por tener buena suerte, que siempre es menos conflictivo.

En Angkor, cerca de la terraza de los elefantes, hay dos piscinas, una para mujeres (grande) y otra para hombres (pequeña). La explicación para esto es que el rey tenía muchas mujeres. Pillín...

Vivir en piedra estaba reservado para los dioses. Por eso, las viviendas para los mortales solían estar hechas de madera, por lo que no se conserva nada más que templos.

Estas construcciones datan de los siglos IX al XIV, en su mayor parte. En mi infinita ignorancia suponía que eran anteriores.

Angkor Wat está considerado el recinto religioso más grande del mundo (típica pregunta de trivial).

Aquí utilizan un ungüento parecido al ¿vicks vaporub? para todo: dolores, picotazos...

En un restaurante, tras hacer el pedido, te lo repiten todo cosa por cosa, mientras te miran sonriendo pidiéndote confirmación. Es bastante desconcertante. Los camareros, por lo general, lo son. Es fácil levantar la cabeza y encontrar su mirada fija en tí mientras te sonríen igual que un cocinero mira sonriendo a un pavo al que va a matar para hacerlo al horno.

Si sacas un portátil en un restaurante también te encontrarás como “disimuladamente” pasan por detrás para cotillear lo que haces, lo cual es muy divertido si estás hablando con la familia por el Skype. Tampoco nos llevemos a engaño, no es ni mucho menos tecnología alienígena para ellos.

Aquí es bastante habitual encontarse ordenadores de pantalla plana incluso en mercadillos (aparentemente) perdidos en el campo.


Bueno, ¿y ahora qué?


Ahora estamos de camino a la capital, en la que nos encontraremos de nuevo con Laura. Nuestro plan inicial era incluir Vietnam en el viaje, pero la dificultad para los transportes (el tiempo que se pierde en ellos especialmente) y los problemas de visados en la frontera nos han quitado las ganas, así que lo que vamos a haceer es exprimir más este país. Además, Marta va notando más el peso de las vacaciones y agradece bajar algo el ritmo. La semana que nos queda la invertiremos en ver la capital y pueblos de alrededor.


El autobús tiene hasta baño (bum gun inclusive), cosa de agradecer en viajes largos. Eso sí, la experiencia de utilizar un baño de un autobús en una carretera camboyana es bastante estresante.


He aprovechado el viaje para escribir esto, tres ejercicios más ('Tisana para la tristeza', 'Duermes' y 'Escritura rápida'), y una reseña del genial “Amar la trama” de Jorge Drexler. Podríamos decir que, a pesar de los baches, ha sido un trayecto bastante productivo :-).