sábado, abril 10, 2010

100404 Camino a Kampong Cham: especial “comida y bebida en Camboya”

100404 Camino a Kampong Cham: especial “comida y bebida en Camboya”

Al comer tienes varias opciones. Como ya hemos comentado, un porcentaje muy importante de camboyanos come rutinariamente en la calle, lo que hace que encontrar un puesto callejero con comida sea tan fácil como levantar la cabeza. Entenderse puede ser más complicado (nosotros íbamos con Laura y Baptiste, que chapurrean camboyano con soltura, así que no hay problema), pero como la variedad en estos puestos no es muy grande apostaría a que con señalar vale. En general todos estos puestos son de arroz y/o noddles, fritos o en sopa, y pudiendo elegir entre dos o tres acompañamientos: seafood (gambas, sepia...), verdura, pollo o ternera, normalmente. Estos platos suelen costar alrededor del dólar. También puedes encontrar brochetas de casi todo, pero la alimentación básica, aparte de lo ya comentado, se completa con curry y pescado. En mi opinión merecen la pena. A no ser que seas muy especialito, todo lo que comen está bueno, y no encontrarás nada especialmente desagradable (a no ser que lo busques, que hay de todo).

Si eres un poco más sibarita o te has cansado ya de la comida local, puedes encontrar con bastante facilidad (normalmente dependiendo de la parte de la ciudad en la que te encuentres) restaurantes para turistas y expatriados, en los que tendrás las mismas especialidades khmer en un ambiente más pijo, dos o tres dólares más caras (eso es un x3 o x4, claro), y comida occidental convencional. La inmensa mayoría están regentados por extranjeros que se han montado un negocio aquí por el buen nivel de vida que consiguen fácilmente y/o por haber venido a esta zona en busca de una prometida más dócil que lo que encuentran en sus paises (espero que nadie encuentre esto ofensivo, pero la proporción de cuarentón en adelante con asiática joven del brazo es bastante importante). Estos restaurantes son relativamente baratos para nosotros (mitad de precio de lo que encontrarías en Europa, más o menos), y prohibitivos para ellos, aunque muchos tienen el aliciente de tener wifi para poderte comunicar con familia y amigos (si quieres).

En los puestos callejeros también puedes encontrar abundante, variada y barata fruta, que de paso te refrescará un poco (si no vienes en estación húmeda, el calor es demencial).


Para beber, recomendación similar. El agua del grifo está totalmente prohibida para beber, ni te lo plantees. Por la calle puedes encontrar botellas de agua a 1000 rieles, refrescos entre 1000 y 2000, y varias bebidas en hielo. El café con leche condensada con hielo es bastante habitual y bueno. La “estrella”, sin embargo, es el jugo de caña de azúcar. Barato (poco más que el agua), fresco y dulce (sin ser empalagoso). Verás muchos puestos con una máquina que sirve para prensar la caña y sacar el liquido. Cuando te canses de él, será fácil encontrar también té con limon y zumos. En sitios para extranjeros tienes más variedad, con batidos y derivados del yogur líquido, y muy buenos zumos (mango especialmente recomendado).

Nota adicional: en Camboya las vacas no dan leche, así que hacen que ésta sea muy cara (más de un dólar el tetra brick), siendo casi toda de importación (australiana, principalmente). Esto, aparte de la obvia y grave carencia alimenticia para los de aquí, te encarece los batidos que tienen leche y hace que abunden los cafés de leche condensada. Éstos (y su versión con hielos) en puestos y bares locales también son especialmente recomendables.


Hace calor, así que verás hielo por todas partes. Al contrario de la recomendación habitual en otros países (africanos, por ejemplo), aquí no es un problema. Preparan grandes bloques con agua purificada, no los hacen con el agua del grifo (prohibida totalmente para beber), así que son de total confianza. Es curioso ver cómo los transportan en camionetas y motos, de hecho, y cómo los cortan con sierras. Abundan también unas máquinas para trocear el hielo, que tienen una pinta metálica (como una máquina de coser hueca).