El muro se resquebrajaba
pero era hermoso
y su historia, digna de recordar
así que procedieron a su limpieza.
La parte superior estaba coronada por alambre de espino
y los obreros no podían trabajar,
así que procedieron a retirarlas.
El problema vino cuando, al quitarlas,
el muro, resquebrajado pero hermoso, cedió.
Y es que, amigo,
a veces ocurre que hay cosas que nos duelen,
pero que están ahí por algo.
